martes, 2 de abril de 2024

ENISA ha desarrollado un framework para ayudar a las compañías a implementar buenas prácticas de ciberseguridad para la IA

 La compañía Worldcoin, creada por el fundador de ChatGPT, ha creado un sistema de IA pensado para diferenciar a los seres humanos de los robots, una vez que la Inteligencia Artificial sea omnipresente. Una cuestión largamente imaginada por la literatura o la cultura audiovisual y que cada día es más real. Para ello, necesitan escanear el globo ocular de la población. Esta noticia evidencia que los sistemas de Inteligencia Artificial ya disponen de una enorme cantidad de datos sobre los ciudadanos y las empresas.

Por ello, es fundamental que las empresas que desarrollan sistemas de IA y sus proveedores pongan en marcha buenas prácticas de ciberseguridad para la IA, de cara a prevenir ciberataques e incidentes de seguridad.

De cara a facilitar esta tarea, la Agencia Europea para la Ciberseguridad (ENISA) acaba de hacer público un framework de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA (FAICP). Este marco se basa en las investigaciones y publicaciones recurrentes que ha llevado a cabo la agencia en los últimos años y, en especial, este 2023.

A continuación, vamos a desgranar las claves de este framework para implementar buenas prácticas de ciberseguridad para la IA, poniendo en valor la necesidad de que las compañías dispongan de estrategias de seguridad avanzadas y puedan evaluar con eficacia el riesgo dinámico de ciberseguridad al que se enfrentan.

1. El complejo panorama de amenazas de la Inteligencia Artificial

¿Por qué es tan importante que las organizaciones pongan en marcha buenas prácticas en ciberseguridad para la IA?

Machine Learning, Deep Learning, procesamiento de lenguaje natural, robots, reconocimiento de voz… Bajo el paraguas de la Inteligencia Artificial nos podemos encontrar con diversas tecnologías que juntas o por separado están transformando ya múltiples sectores económicos.

La explosión de la Inteligencia Artificial y su creciente impacto en la sociedad y la economía trae consigo un panorama de amenazas cada vez más complejo.

1.1. Robo, manipulación, destrucción… Categorizando las amenazas

ENISA ha efectuado un mapeo de todas las amenazas, sistematizándolas en ocho grandes categorías:

Actividad nefasta y abusos

Acciones maliciosas que buscan robar información, alterar o destruir objetivos específicos, como podría ser el modelo empleado por una IA generativa. ENISA lista una treintena de amenazas específicas, que van desde el sabotaje de modelos, hasta el envenenamiento de datos, pasando por ataques DDoS contra sistemas de IA o comprometer la validación de los datos de entrenamiento de Machine Learning o su confidencialidad.

Espionaje, interceptación y hijacking

En esta categoría se engloban las acciones cuyo objetivo es obtener información confidencial o interrumpir el funcionamiento de un sistema de IA. Estamos hablando, por ejemplo, de inferencia o robo de datos, así como de divulgación ilegítima del modelo de una IA.

Ataques físicos

Estas amenazas buscan destruir o sabotear los activos. Por ejemplo, lanzando ataques físicos contra las infraestructuras del sistema de IA, manipulando las redes de comunicación o saboteando el modelo.

Daños no intencionados o accidentales

Las amenazas no solo incluyen ataques dirigidos, sino también errores y fallos no intencionados que pueden: comprometer y limitar los resultados de la IA, afectar a la exactitud de los datos inferidos por el sistema o provocar configuraciones erróneas de los modelos.

Fallos o disfunciones

Esta categoría gira en torno a los problemas de funcionamiento de un sistema de IA. El listado de ENISA incluye más de 10 amenazas: degradación del rendimiento de un modelo ML, datos insuficientes, fallos de un proveedor, corrupción de los índices de datos…

Interrupciones

Si la infraestructura TIC, los sistemas o las redes de comunicación sufren interrupciones, el servicio del sistema de IA también se ve interrumpido.

Catástrofes

Tales como desastres naturales o fenómenos medioambientales.

Legales

Por ejemplo, que se vea comprometida la privacidad de los datos empleados por una IA, que se divulgue información personal o que los proveedores no cumplan con sus obligaciones en materia de protección de datos.

2. FAICP, tres niveles de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA

A la luz de esta diversa y creciente panorámica de amenazas, ENISA ha elaborado un marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA con tres grandes objetivos en el punto de mira:

  1. Proteger las infraestructuras TIC y la IA alojada en ellas, teniendo en cuenta tanto el ciclo de vida de la Inteligencia Artificial, como todos los elementos de la cadena de suministro de la IA y los procesos y tecnologías asociadas a ella.
  2. Recopilar información sobre los requisitos de ciberseguridad para la IA de los estados miembros de la Unión Europea.
  3. Señalar los retos a los que nos enfrentamos en materia de seguridad de la IA, así como las lagunas existentes en las prácticas de ciberseguridad actuales, de cara a optimizarlas y fortalecer la protección de los sistemas de IA y de todas las empresas y ciudadanos que interactúan con sistemas de Inteligencia Artificial.

El resultado es un framework de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA estructurado en torno a tres capas o niveles:

  • Capa 1. Recoge buenas prácticas de ciberseguridad para proteger los entornos TIC donde se alojan, desarrollan, integran, mantienen o distribuyen los sistemas de IA.
  • Capa 2. Presenta prácticas de ciberseguridad centradas en las especificidades de la IA: ciclo de vida, propiedades, amenazas específicas, controles de seguridad…
  • Capa 3. Incluye prácticas de ciberseguridad específicas para compañías de sectores críticos como la salud, la automoción o la energía. Esta capa del framework está pensada para los sistemas de IA que sean categorizados como de alto riesgo en el futuro reglamento de la IA que se aprobará, previsiblemente, a finales de año en la Unión Europea.


3. Securizar el ecosistema TIC de las IA (Capa 1)

Los sistemas de IA no se desarrollan, despliegan y mantienen en el vacío, sino que forman parte de un ecosistema TIC que los aloja. La ciberseguridad es la disciplina encargada de proteger los activos tecnológicos de las empresas y administraciones públicas y, por supuesto, de los ecosistemas de las IA. Lo que implica garantizar la confidencialidad, integridad, autenticidad y disponibilidad de la infraestructura.

Para ello, las compañías han de llevar a cabo una gestión de la seguridad eficiente e integral, disponiendo de servicios de ciberseguridad para:

  • Analizar los riesgos, evaluando las amenazas y vulnerabilidades, así como el impacto de un incidente de seguridad exitoso.
  • Gestionar los riesgos. Con la información obtenida en las evaluaciones de seguridad se debe priorizar la mitigación de las amenazas y vulnerabilidades, implementando contramedidas eficaces para proteger a los activos empresariales, teniendo en cuenta los recursos disponibles.

Asimismo, las compañías también pueden contratar servicios de Threat Hunting proactivo para escrutar a los actores hostiles potenciales, descubrir las tácticas, técnicas y procedimientos que emplean, mejorar las capacidades de detección y respuesta e incrementar su resiliencia frente a las amenazas persistentes avanzadas (APT).

Todas estas buenas prácticas de ciberseguridad suponen un primer nivel de protección de los sistemas de IA. ¿Por qué? Buscan garantizar que estos sistemas operen en un entorno seguro.

Además, debemos señalar que la gestión de la seguridad de las infraestructuras TIC es una cuestión no solo de capital importancia, sino de obligatorio cumplimiento para muchas empresas en el seno de la Unión Europea tras la aprobación en los últimos años de las directivas NIS y NIS2, el RGPD o la Cybersecturity Act (CSA).

4. Implementar acciones específicas para proteger a los sistemas de IA (Capa 2)

La capa más importante en el marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA es la segunda, puesto que aborda, directamente, buenas prácticas diseñadas para proteger a los sistemas de IA.

Como ya señalamos antes, la aprobación del reglamento europeo sobre IA es inminente y ya se conoce el borrador propuesto por la Comisión y enmendado por el Parlamento Europeo, a falta de que se negocie con el Consejo. Dicho borrador establece que todos los sistemas de IA que se comercialicen en la UE deberán ser seguros y respetar los derechos fundamentales de la Unión.

Esto implica poner en marcha una estrategia de seguridad integral para proteger los activos que conforman los sistemas de IA:

  • Datos: datos en bruto, datos de entrenamiento, datos de testeo…
  • Modelos: algoritmos, modelos, parámetros de modelos…
  • Artefactos: frameworks de modelos, políticas de gestión de los datos…
  • Actores involucrados: propietarios de los datos, científicos de datos, ingenieros de datos, proveedores de modelos…
  • Procesos: recolección de datos, procesamiento de datos, entrenamiento y ajuste de los modelos…
  • Entorno y herramientas: librerías de algoritmos, plataformas de Machine Learning, entornos de desarrollo integrados…

4.1. Evaluaciones de seguridad de las IA

Más allá de las evaluaciones de seguridad tradicionales, ENISA recomienda a las compañías que desarrollan, alojan o integran sistemas de IA emplear esfuerzos adicionales para evaluar los riesgos específicos de esta tecnología:

  • Incluir las amenazas que figurarán en el futuro reglamento europeo de la IA: pérdida de transparencia, pérdida de interpretabilidad, pérdida de gestión de los sesgos y pérdida de rendición de cuentas.
  • Optimizar las tipologías de factores de impacto: solidez, resiliencia, imparcialidad, explicitud.
  • Optar por una evaluación del riesgo dinámico de ciberseguridad, poniendo el foco en la detección de anomalías.

4.1.1. Analizar y monitorear amenazas y vulnerabilidades

El objetivo debe ser disponer de los mecanismos y buenas prácticas necesarios para hacer frente a las principales amenazas para la seguridad de los sistemas de IA y, en especial, a los sistemas de Machine Learning, como las IA generativas, que son el objetivo más atractivo para los actores hostiles:

  • Evasión. Los atacantes buscan vulnerar los inputs del algoritmo del sistema IA para explotar los outputs. Las perturbaciones de entrada que se generan se denominan ejemplos adversarios.
  • Envenenamiento. Los actores hostiles alteran los datos o el modelo de la IA, con el objetivo de modificar el comportamiento del algoritmo, cumpliendo con sus objetivos delictivos: sabotear el sistema de IA, insertar una puerta trasera en el sistema…
  • Revelación del modelo o los datos. Esta amenaza incluye las filtraciones de información, de origen interno o externo, que afectan al modelo, sus parámetros o los datos de entrenamiento.
  • Compromiso de los componentes de una aplicación de IA. Por ejemplo, los actores hostiles logran explotar con éxito vulnerabilidades en una librería de código abierto empleada en el desarrollo del algoritmo de la IA.
  • Fallo o funcionamiento deficiente de una aplicación de IA. Por ejemplo, mediante un ataque de DoS exitoso, la introducción de un input malicioso o la existencia de un error en el código que no se ha detectado.

Estas grandes categorías de amenazas se pueden trasladar a un mapa de vulnerabilidades concretas que pueden estar presentes en los sistemas de IA o en sus cadenas de suministro: gestión ineficaz del acceso a la información crítica, uso de componentes vulnerables para desarrollar el sistema de IA, control deficiente de los datos que recupera el modelo o que la evaluación de seguridad del sistema de IA no está integrada en la estrategia de seguridad de la organización para mejorar su resiliencia.

4.2. Gestión de la seguridad de las IA

La gestión de la seguridad es esencial para proteger a los sistemas frente a las amenazas y detectar vulnerabilidades antes de que sean explotadas con éxito. Para ello, es fundamental implementar controles de seguridad y llevar a cabo pruebas de seguridad basándose en la información recopilada durante las evaluaciones de seguridad.

Asimismo, en lo que respecta a los sistemas de Inteligencia Artificial hay que tener en cuenta un aspecto esencial de los mismos: su fiabilidad. El marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA de ENISA define la fiabilidad como «la confianza en que los sistemas de IA se comportarán dentro de las normas especificadas, en función de algunas características». Estas características se pueden sistematizar en tres grandes grupos:

  • Características técnicas de diseño: precisión, fiabilidad, robustez, resiliencia.
  • Características socio-técnicas: explicitud, interpretabilidad, privacidad, seguridad, gestión de los sesgos.
  • Principios que contribuyen a la fiabilidad del sistema de IA: imparcialidad, responsabilidad, transparencia.


4.2.1. Controles de seguridad

El marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA de ENISA propone diversos controles de seguridad específicos para prevenir y mitigar las principales amenazas que venimos de señalar y garantizar la fiabilidad de los sistemas:

  • Evasión. Implementar herramientas para detectar si un input se trata de un ejemplo adverso, recurrir al entrenamiento de adversarios para robustecer la seguridad del modelo o emplear modelos que no sean fácilmente transferibles, para evitar que los actores hostiles puedan estudiar el algoritmo del sistema de IA.
  • Envenenamiento. Para prevenir los ataques de envenenamiento es fundamental securizar los componentes del sistema a lo largo de todo su ciclo de vida, evaluar de forma continua la ciberexposición del modelo que emplea el sistema, ampliar el tamaño del conjunto de datos para reducir la capacidad de las muestras maliciosas de influir en el modelo e implementar mecanismos de pre-procesamiento para limpiar los datos de entrenamiento.
  • Revelación de modelos o datos. Los mecanismos para controlar el acceso deben ser robustos.
  • Compromiso de los componentes de la aplicación de IA. Reducir el nivel de compromiso de los componentes pasa por aplicar políticas de seguridad adecuadas e integradas en la estrategia de seguridad de la organización, así como en la gestión de los activos IT.
  • Fallo o funcionamiento deficiente de la aplicación de IA. De cara a prevenir los fallos de las aplicaciones de IA es fundamental que los algoritmos presenten un sesgo reducido y se evalúen continuamente para garantizar su resistencia en el entorno en el que van a operar, además, han de ser explicables para poder detectar vulnerabilidades en ellos.

4.2.2. Pruebas de seguridad

Las pruebas de seguridad de las IA tienen numerosos puntos en común con las pruebas de seguridad de las aplicaciones de software tradicionales, pero también deben atender a las especificidades de esta tecnología:

  • Las diferencias entre la IA subsimbólica y los sistemas tradicionales repercuten en la seguridad y en cómo se efectúan las pruebas.
  • Los sistemas de IA pueden evolucionar con el paso del tiempo gracias al autoaprendizaje, lo que supone que las propiedades de seguridad puedan degradarse. De ahí que los test dinámicos sean esenciales para comprobar la eficiencia de los controles de seguridad implementados.
  • En los sistemas de IA los datos de entrenamiento conforman el comportamiento de la IA subsimbólica, en contraste con los sistemas de software tradicionales.

Por ello, siguiendo el informe sobre pruebas de seguridad para IA del ETSI, se debe:

  • Emplear nuevos enfoques en lo relativo a las pruebas de seguridad para la IA.
  • Usar oráculos de pruebas de seguridad para la IA, de cara a determinar cuándo se ha superado con éxito un test, es decir, cuándo no se ha podido detectar ninguna vulnerabilidad, y cuándo se detectó una vulnerabilidad.
  • Definir criterios de adecuación de las pruebas de seguridad para la IA, con el objetivo de poder medir el progreso global en materia de ciberseguridad y establecer cuándo se debe parar una prueba de seguridad.

5. Buenas prácticas de ciberseguridad para sectores específicos (Capa 3)

El tercer nivel del marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA está centrado en proponer medidas específicas para algunos sectores críticos a nivel económico y social, en los que, además, la Inteligencia Artificial ya juega un papel fundamental:

  • Energía. La ciberseguridad de este sector se puede ver lastrada por el uso de tecnologías con vulnerabilidades conocidas, inexistencia de una cultura de la ciberseguridad entre empresas, proveedores y contratistas o sistemas de control anticuados.
  • Salud. Los ciberataques a hospitales y centros médicos han ido en aumento en los últimos tiempos. Para muestra, el ciberataque que paralizó la actividad del Hospital Clínic de Barcelona. Los delincuentes pueden atacar los dispositivos médicos, los canales de comunicación y las aplicaciones. La IA está llamada a jugar un papel esencial en el terreno de la salud, de ahí que sea fundamental proteger los modelos y datos de estos sistemas.
  • Automoción. La automoción es un sector que siempre ha estado a la vanguardia de la robotización y el uso de soluciones de IA. Tal es así que la producción de vehículos autónomos puede suponer un cambio radical en nuestra economía y sociedad, de ahí que la ciberseguridad sea esencial para evitar:
    • Ciberataques contra los modelos de procesamiento de imágenes que permiten reconocer señales de tráfico y detectar carriles.
    • Ataques de envenenamiento de datos en la detección de señales de stop.
    • Ataques relacionados con despliegues a gran escala de firmwares fraudulentos.
  • Telecomunicaciones. La integración de sistemas de IA puede ser esencial para disponer de redes capaces de auto-optimizarse, usar el análisis predictivo para mejorar el mantenimiento e incrementar la seguridad detectando actividades fraudulentas. Lo que implica disponer de una estrategia de seguridad robusta que proteja a todos los sistemas de IA empleados y evite la manipulación o la interrupción del servicio.

6. El futuro del binomio IA-ciberseguridad

El marco de buenas prácticas de ciberseguridad para la IA diseñado por ENISA evidencia la estrecha relación que existe entre la Inteligencia Artificial y la ciberseguridad, y pone el foco sobre cómo las sinergias entre ambas son esenciales para construir un mundo seguro, más aún, en un momento en el que la IA es cada vez más relevante económica y socialmente.

¿Qué cuestiones estratégicas pueden marcar la diferencia a la hora de construir un ecosistema de IA seguro? ENISA propone al final de la guía sobre buenas prácticas de ciberseguridad para la IA una serie de recomendaciones para los expertos en ciberseguridad y las compañías que desarrollan o integran sistemas de IA.

6.1. Cómo abordar la ciberseguridad de la IA

  • Evaluación dinámica de las fuentes y los datos, puesto que la fiabilidad de los algoritmos de las IA depende de ellos.
  • Análisis continuo de la seguridad de los datos a lo largo de todo su ciclo de vida, ya que el envenenamiento de los datos se puede llevar a cabo en cualquier momento.
  • Frente a las pruebas de seguridad estáticas, se debe optar por una metodología de vanguardia como el riesgo dinámico de ciberseguridad, ya que los sistemas de IA se caracterizan por aprender y evolucionar constantemente. El análisis del riesgo dinámico de ciberseguridad y la priorización de amenazas es esencial para securizar a los sistemas de IA y, en especial, a los de Machine Learning, a lo largo de todo su ciclo de vida.
  • La colaboración entre los expertos en ciberseguridad, los científicos de datos y otros profesionales como psicólogos o juristas es fundamental para identificar las nuevas amenazas que vayan surgiendo, tomar contramedidas eficaces y mejorar la resiliencia de los sistemas de IA.

En definitiva, la Inteligencia Artificial es un ámbito en constante evolución que está llamado a generar enormes transformaciones en el tejido productivo y nuestra forma de vivir. Por ello, es fundamental que las estrategias de ciberseguridad presten atención a las especificidades de las IA y protejan los modelos y los datos que estas consumen, pero también a la infraestructura que las aloja.

La colaboración entre expertos en ciberseguridad y los ingenieros y científicos de datos será crucial para construir un ecosistema de IA seguro, fiable y que cumpla con las normativas. Así como la Inteligencia Artificial contribuye a optimizar los servicios de ciberseguridad y aumentar su eficiencia, los conocimientos, técnicas y capacidades de los profesionales de ciberseguridad son esenciales para diseñar, desarrollar, desplegar y mantener sistemas de IA seguros.

¿Cuáles son los riesgos de seguridad de la IA?

 

La Inteligencia Artificial está llamada a revolucionar nuestra economía y nuestro modo de vida, pero ¿cuáles son los riesgos de seguridad de la IA?

Lo que la literatura o el cine plantearon como una posibilidad durante décadas, se ha transformado, hoy en día, en una realidad tangible. La Inteligencia Artificial ya forma parte de nuestras vidas y se ha convertido en una de las grandes cuestiones de esta era, al calor del Machine Learning o la IA generativa. Tal es así que la Inteligencia Artificial está llamada a cambiar nuestro tejido productivo y la forma en la que vivimos. Pero, ¿solo tiene ventajas? ¿Cuáles son los riesgos de seguridad de la IA?

En los últimos años y, en especial, en 2023, diversas organizaciones han incrementado su producción de metodologías y guías para poner el foco sobre los riesgos de seguridad de la IA y ayudar a las compañías a prevenirlos con éxito.

Así, la European Union Agency for Cybersecurity (ENISA) ha publicado diversos frameworks, metodologías e informes que abordan los riesgos de seguridad de la IA y los desafíos a los que deben hacer frente las empresas.

El estadounidense National Institute of Standards and Technology (NIST) ha creado un marco para gestionar los riesgos de seguridad de la IA. Y la fundación OWASP, referente metodológico a nivel global, ha puesto en marcha un proyecto para abordar los riesgos de seguridad de la IA.

Ya en el plano regulatorio, la Unión Europea está dando los últimos pasos en la tramitación y aprobación de la Artificial Intelligence Act. El borrador del reglamento, que ahora deben negociar el Parlamento Europeo y el Consejo, hace especial hincapié en la relación entre ciberseguridad e IA.

A continuación, vamos a desgranar los principales riesgos de seguridad de la IA que las compañías que desarrollan Inteligencia Artificial y las empresas que emplean esta tecnología disruptiva deben tener en cuenta para detectar amenazas, prevenir incidentes de seguridad y cumplir con un marco normativo que cada vez será más exigente.

La IA es una de las grandes aliadas de la ciberseguridad

ChatGPT, Midjourney, DALL-E, Copy AI… 2023 quedará marcado en nuestro recuerdo como el año en que las IA generativas, es decir, capaces de crear contenido y atender a las peticiones de las personas, han acaparado la atención de la opinión pública mundial.

Sin embargo, la historia de la Inteligencia Artificial se puede rastrear desde Alan Turing y ya tiene a sus espaldas lustros de investigación y desarrollo de herramientas de Machine Learning, redes neuronales, Deep Learning o procesamiento de lenguaje natural.

De hecho, la Inteligencia Artificial ya está presente en múltiples dispositivos y tecnologías que usan las empresas y los ciudadanos en su día a día para automatizar tareas u optimizar la toma de decisiones.

En este sentido, la Inteligencia Artificial se ha convertido en una gran aliada de los profesionales de ciberseguridad y las compañías a la hora de fortalecer sus capacidades defensivas y mejorar su resiliencia frente a los ciberataques.

Sin ir más lejos, gracias a las herramientas de Machine Learning ha sido posible automatizar la detección de amenazas o la puesta en marcha de mecanismos de respuesta ante los ataques. Así como optimizar las evaluaciones de seguridad y la priorización de las vulnerabilidades, predecir patrones de ataque de los actores hostiles, extraer información de gran valor añadido de los datos para identificar vulnerabilidades antes que los delincuentes o mejorar los análisis forenses para subsanar los problemas detectados.

Y la ciberseguridad de la IA

Ante la creciente relevancia de los sistemas de IA y sus potencialidades para las empresas y los ciudadanos, los riesgos de seguridad de la IA se han convertido en una cuestión capital en lo relativo a la ciberseguridad.

Así como la Inteligencia Artificial es clave para diseñar y ejecutar los servicios de ciberseguridad, estos son cruciales a la hora de acometer la protección de los sistemas y aplicaciones de IA, en un momento en el que:

  • Los ciberdelincuentes comienzan a situar a la IA en sus dianas.
  • Los riesgos vinculados a la cadena de suministro son cada vez más elevados.

Datos, modelos, ciberataques… Los riesgos de seguridad de la IA

Si hay un elemento fundamental en lo que respecta a las IA, sobre todo a los sistemas de Machine Learning y Deep Learning son los datos. Puesto que estos sistemas funcionan gracias a modelos que deben entrenarse con datos. Si los datos son numerosos, variados, no presentan sesgos y no han sido manipulados, el modelo podrá funcionar de forma óptima y presentar un alto rendimiento. Por el contrario, si los datos empleados para entrenar a los modelos han sido corrompidos, este presentará un comportamiento manipulado que puede tener consecuencias graves para las compañías y los usuarios.

Partiendo de esta base, debemos señalar que, a la hora de abordar los riesgos de seguridad de la IA, hay que diferenciar entre:

  • Las amenazas dirigidas a los sistemas de IA. Es decir, los ataques en los que los propios sistemas de IA son el target: los modelos, los datos…
  • El uso malicioso de herramientas de IA para poner en marcha ciberataques contra software y sistemas empresariales o contra particulares.

Riesgos que se ciernen sobre los sistemas de IA

El proyecto puesto en marcha por OWASP para evaluar los principales riesgos de seguridad y privacidad a los que se enfrenta la Inteligencia Artificial señala diversos peligros y presta especial atención a los posibles ataques contra los modelos de IA.

Riesgos de seguridad de datos

El pipeline de la Inteligencia Artificial debe ser considerado como una nueva superficie de ataque, puesto que se encuentra más allá del ámbito tradicional del desarrollo de software. ¿Por qué? Incorpora la ciencia de datos.

Tanto la ingeniería de datos como la ingeniería de modelos son absolutamente esenciales para el desarrollo de sistemas de IA. Y ambas disciplinas requieren de controles de seguridad lo suficientemente robustos como para evitar fugas o envenenamiento de datos, robo de propiedad intelectual o ataques de cadena de suministro.


Por otro lado, hay que tener en cuenta el riesgo vinculado al uso de datos durante el desarrollo de una IA. Para entrenar y testear un modelo, los científicos de datos necesitan trabajar con datos reales, que podrían llegar a ser sensibles. De ahí que se deba establecer un mecanismo de control de acceso riguroso, en el que los científicos solo puedan acceder a la información que necesitan para realizar su trabajo.

Ataques contra modelos de IA

Como señalamos antes, los ataques contra el modelo de una IA son uno de los elementos clave a la hora de abordar la ciberseguridad de la Inteligencia Artificial. Estos ataques de alto riesgo se pueden prevenir:

  • Protegiendo el proceso de desarrollo de la IA.
  • Ocultando los parámetros del modelo.
  • Limitando el acceso a este.
  • Implementando un sistema de monitorización para detectar inputs maliciosos.
  • Teniendo en cuenta esta clase de ataques durante la fase de entrenamiento del modelo.

De tal forma que es necesario conjugar conocimientos en ciberseguridad con formación en Machine Learning. Asimismo, también se pueden poner en marcha medidas clásicas de la ciberseguridad, como aplicar el principio de mínimo privilegio.

Tipologías de ataque

OWASP recopila los siguientes tipos de ataque contra modelos de IA:

  • Envenenamiento de los datos. Si se cambian los datos de entrenamiento, el comportamiento del modelo puede ser manipulado. Lo que permite sabotear el sistema de IA o conseguir que tome las decisiones que el atacante desea.
  • Manipulación de los inputs. Este ataque busca manipular a los modelos con datos de entrada engañosos. La inyección de prompts es el ejemplo paradigmático de este tipo de ataque.
  • Inferencia de pertenencia. A través de un registro de datos y un acceso de caja negra al modelo se puede determinar si un registro estaba en el grupo de datos de entrenamiento. Esto implica que los actores hostiles puedan saber si una persona padece una determinada enfermedad, forma parte de un partido político o está inscrita en una organización concreta.
  • Inversión del modelo o reconstrucción de los datos. Mediante la interacción con un modelo se estiman sus datos de entrenamiento. Si dichos datos son sensibles, se puede ver menoscabada la privacidad.
  • Robo de modelos. Al interactuar con un modelo se puede llegar a determinar su comportamiento y copiarlo para entrenar a otro modelo, lo que supone un robo de propiedad intelectual.
  • Ataque de cadena de suministro del modelo. Mediante estos ataques se puede manipular el ciclo de vida de un modelo, por ejemplo, contaminando un modelo base que se ha hecho público y logrando corromper a los modelos de Deep Learning que utilicen el aprendizaje por transferencia para afinar ese modelo.

Mantenibilidad del código de IA

Los científicos de datos están centrados en producir modelos de trabajo y no tanto en crear código que sea fácil de leer por otros profesionales. Todo ello dificulta los análisis de código de IA y la detección de fallos o la gestión de vulnerabilidades. De ahí que sea fundamental combinar los conocimientos de los científicos de datos con la formación y experiencia de los ingenieros de software y los expertos en ciberseguridad.

Complejidad de la cadena de suministro de la IA

La Inteligencia Artificial hace más compleja la cadena de suministro de software. En primer lugar, porque los sistemas de IA suelen tener varias cadenas de suministro (de datos, de modelos…) y las fuentes de procedencia pueden ser paralelas o secuenciales. Si a esto le unimos la relevancia de los ataques contra los modelos y el hecho de que el comportamiento de estos no se puede evaluar mediante análisis estáticos, nos encontramos ante un riesgo de gran relevancia.

Por ello, la tradicional lista de materiales de software (SBOM), debe complementarse con la lista de materiales de IA (AIBOM), a la vez que se toman las medidas necesarias para auditar la seguridad de los proveedores. La gestión de la cadena de suministro de IA se convierte así en un aspecto esencial para su seguridad.

Reutilización de código externo de Inteligencia Artificial

Al igual que sucede en el desarrollo de software tradicional, los científicos de datos pueden beneficiarse de código abierto, si bien este puede contener debilidades y vulnerabilidades que afecten a la seguridad y la privacidad. Por ello, es fundamental que se lleve a cabo un control exhaustivo del código reutilizado.

Ciberataques con IA y optimización de las capacidades de los delincuentes

Además de todos los ataques dirigidos contra los sistemas de IA, esta tecnología disruptiva puede ser empleada por los delincuentes para optimizar sus capacidades de ataque. Es decir, los riesgos de seguridad de la IA no solo incluyen las amenazas contra los sistemas. También incorporan la utilización de las Inteligencias Artificiales como herramientas al servicio de los ciberdelincuentes.

En su informe sobre Inteligencia Artificial y ciberseguridad, ENISA pone como ejemplo de ciberataques sofisticados el uso de IA generativa maliciosa para generar deep fakes, manipulando información, voces, imágenes, videos e, incluso, caras.

Pero también tenemos que tener en cuenta ataques que requieren menos recursos y conocimientos. Por ejemplo, usar las IA generativas para crear textos persuasivos con los que atacar a personas, empresas e instituciones a través de técnicas de Ingeniería Social: phishing, smishing, spear-phishing… O recurrir a las IA para decidir qué vulnerabilidades son más fácilmente explotables para atacar a los sistemas corporativos de una organización.


Asimismo, los sistemas de IA pueden ser empleados para optimizar la eficiencia y eficacia del malware empleado por grupos de ciberdelincuentes en diversos aspectos clave: evasión de los mecanismos de detección, adaptación a entornos cambiantes, propagación, persistencia en los sistemas atacados…

Es más, el malware basado en IA puede emplear técnicas de aprendizaje y mejorar su eficacia por sí mismos, ejecutando ataques más exitosos.

Así como los sistemas de IA están en plena expansión, los ciberataques desarrollados a partir de las potencialidades de esta tecnología también están evolucionando a marchas forzadas. De tal forma que, en los próximos años, se volverán más sofisticados y su potencial impacto en las empresas y los ciudadanos será mayor. Por ello, deben reforzarse las estrategias de ciberseguridad, teniendo en cuenta este nuevo abanico de ataques.

Tipos de actores que buscan explotar los riesgos de seguridad de la IA

¿Cuáles son los actores que pueden intentar explotar vulnerabilidades de las IA para cumplir sus objetivos delictivos? ENISA ha categorizado a los actores maliciosos en siete tipologías con características y objetivos diversos:

Ciberdelincuentes

  • Cibercriminales. Los grupos de ciberdelincuentes tienen un objetivo claro: lucrarse. Para conseguir beneficios económicos de su actividad delictiva, pueden, o bien servirse de los sistemas de IA como herramientas para realizar ataques, o bien atacar directamente a estos sistemas. Por ejemplo, pirateando chatbots con IA para acceder a información sensible como los datos bancarios de los clientes de una compañía.
  • Script kiddies. Esta clase de ciberdelincuentes carece de los conocimientos necesarios para poner en marcha ataques concierto nivel de complejidad y diseñar sus propios software maliciosos, así que se sirven de herramientas de ataque paquetizadas y scripts pre-escritos para poder atacar a sistemas corporativos.

Actores que amenazan el sistema social y económico

  • Actores gubernamentales y grupos esponsorizados por los estados. Pensemos, por ejemplo, en grupos APT esponsorizados por países. Estos grupos disponen de una gran cantidad de recursos y una amplia experiencia, lo que les permite desarrollar ataques más sofisticados y complejos. Sus objetivos pueden ir desde atacar sectores e infraestructuras críticas de un país, hasta desestabilizar su sistema democrático alterando elecciones y sembrando desinformación, pasando por el robo de información confidencial de compañías y administraciones públicas.
  • Terroristas. Los ciberterroristas buscan causar un daño directo en la vida de las personas, llegando a provocar muertes, por ejemplo, a través de sabotajes a infraestructuras cruciales o sectores tan sensibles como el de la salud. El terrorismo ha sido una lacra constante en lo que va de S. XXI y, ahora, ya no solo es un problema de seguridad, sino también de ciberseguridad.

El fuego amigo y la competencia

  • Trabajadores y proveedores de las compañías. Las personas con acceso a elementos críticos de las IA como los modelos o los conjuntos de datos pueden sabotear los sistemas de forma intencionada, por ejemplo, envenenando los datos de entrenamiento. Pero, además, también pueden provocar incidentes de seguridad de forma involuntaria, corrompiendo los datos accidentalmente.
  • Empresas rivales. La competencia es cada vez mayor en el sector de la tecnología en general y en lo que respecta a la Inteligencia Artificial en particular, por ello, es posible que se produzcan ataques provenientes de empresas rivales que buscan robar propiedad intelectual o menoscabar la reputación de las compañías que desarrollan o emplean sistemas de IA.

Hacktivistas

Este concepto mezcla el hackeo con el activismo para referirse a los actores hostiles cuya motivación es, esencialmente, ideológica y que buscan hackear los sistemas de IA para evidenciar sus vulnerabilidades y riesgos.

El auge de la Inteligencia Artificial y el protagonismo acaparado por la IA generativa en los últimos tiempos ha acentuado la aparición de voces que alertan sobre los peligros de la IA, no solo a nivel de ciberseguridad.

¿En qué se diferencian los riesgos de la IA de los riesgos tradicionales del software?

Los sistemas de Inteligencia Artificial son software, pero con ciertas particularidades que lo vuelven más complejo y amplían la superficie de ataque del software tradicional.

Por eso, el framework para gestionar los riesgos de la Inteligencia Artificial desarrollado por NIST recopila algunos de los riesgos nuevos asociados al auge de la IA. El NIST también detalla otras amenazas que ya existían en lo relativo al software que empleamos diariamente, pero que se han visto agravadas.

Algunos de estos riesgos no están relacionados directamente con la ciberseguridad. Por ejemplo, los costes computacionales del desarrollo de IA, la complejidad de las tareas de mantenimiento, o el impacto de estas tecnologías en el medio ambiente.

Sin embargo, el framework sí recoge riesgos relacionadas con la seguridad de los sistemas, las organizaciones y los usuarios.

Nuevos y más complejos desafíos en materia de ciberseguridad

  1. Los datos empleados en la construcción del sistema de Inteligencia Artificial pueden no representar de forma fidedigna el contexto o el uso previsto del sistema y la calidad de los datos puede repercutir en la fiabilidad de la IA, con las consecuencias negativas que ello conllevaría.
  2. La dependencia de los sistemas de IA de los datos que se usan para su entrenamiento.
  3. Las modificaciones producidas durante la fase de entrenamiento, sean o no intencionadas, pueden alterar el rendimiento del sistema de IA.
  4. Los conjuntos de datos que se usan durante el entrenamiento de una IA pueden quedar obsoletos en el momento de despliegue del sistema, lo que afectaría a los resultados de la IA.
  5. La descompensación existente entre la escala y la complejidad de los sistemas de IA y las aplicaciones de software convencionales que los alojan.
  6. Los modelos pre-entrenados son claves para facilitar la investigación en IA y desarrollar sistemas con alto rendimiento en menos tiempo y con menos costes. Sin embargo, también pueden incrementar los niveles de incertidumbre estadística y causar problemas de sesgos y reproductibilidad.
  7. Múltiples riesgos de privacidad, como consecuencia de la enorme capacidad de agregación de datos de los sistemas de IA.
  8. Resulta más difícil realizar pruebas de seguridad de software basadas en IA, puesto que el desarrollo de código de las IA no es igual que el desarrollo de código tradicional y pueden surgir dudas sobre qué y como se debe testear.

Poner en marcha una estrategia de seguridad para los sistemas de IA

Los riesgos de seguridad específicos de los sistemas de IA hacen necesario que las organizaciones pongan en marcha estrategias para gestionar los riesgos de ciberseguridad y privacidad en todas las fases del ciclo de vida de la IA: diseño, desarrollo, despliegue, evaluación y uso.

En este sentido, los servicios de ciberseguridad deben incorporarse al programa de seguridad de las compañías. Modelado de amenazas, análisis de riesgo, capacitación de los profesionales, análisis estáticos y dinámicos, análisis del código, pentesting, ejercicios de Red Team…

De esta forma se podrá fortalecer la seguridad, la resiliencia y la privacidad de los sistemas de IA para lograr:

  • Securizar las aplicaciones y la infraestructura IT, escondiendo los parámetros del modelo, para protegerlo frente a los ataques.
  • Fortalecer la protección de los nuevos pipelines de desarrollo ligados a la IA.
  • Gestionar de forma adecuada los problemas de sesgos en los sistemas de IA.
  • Afrontar los riesgos asociados a la IA generativa.
  • Hacer frente a los problemas de seguridad vinculados a la evasión, extracción de modelos, disponibilidad de los sistemas y la puesta en marcha de ataques de Machine Learning.
  • Analizar y monitorear monitorizar la compleja superficie de ataque de los sistemas de IA para detectar ataques en fases tempranas de la Cyber Kill Chain y comportamientos anómalos.
  • Tener en consideración los riesgos vinculados a las tecnologías de IA desarrolladas por terceros.

La investigación en Inteligencia Artificial está en pleno apogeo. Las innovaciones tecnológicas que se producen en este ámbito, pero también en el desarrollo software, deben servir para fortalecer la fiabilidad y rendimiento de los sistemas. También, su seguridad y resiliencia frente a las acciones de los actores hostiles.

La seguridad de la IA, una cuestión capital en esta era

La incorporación de la Inteligencia Artificial a los diversos sectores productivos y la democratización del acceso a la IA, con herramientas al alcance de las pymes y no solo de las grandes compañías, supone un nuevo hito en la revolución tecnológica que hemos experimentado en las últimas décadas.

Por eso mismo, los riesgos de seguridad de la IA deben situarse en el centro del debate público y en el corazón de las estrategias empresariales.

Los ataques exitosos contra sistemas de IA pueden generar repercusiones catastróficas para las compañías que los desarrollan, pero también para las empresas que los usan y el conjunto de la ciudadanía: exfiltración de datos privados, desinformación, pérdida reputacional, consecuencias legales…

De ahí que sea fundamental abordar la seguridad de la IA a lo largo de todo su ciclo de vida, implementando controles de seguridad eficaces y realizando evaluaciones de seguridad continuas.

Security-by-design y a lo largo de todo el ciclo de vida

Como señala la guía de ENISA sobre IA y ciberseguridad, el concepto security-by-design, ampliamente extendido en el ámbito del desarrollo de software, debe trasladarse al terreno de la IA.

¿Cómo? Integrando controles, mecanismos y buenas prácticas de ciberseguridad en las primeras fases del diseño y desarrollo de los sistemas de IA y de las aplicaciones e infraestructuras IT que los soportan. Así, la agencia de la UE recomienda:

  1. Llevar a cabo de forma continua pruebas de seguridad y realizar modelados de amenazas para identificar vulnerabilidades, fallos y vectores de ataque.
  2. Apostar por prácticas de codificación segura y realizar auditorías de código fuente para detectar errores y vulnerabilidades.
  3. Implementar prácticas seguras en lo que respecta al tratamiento de datos, para garantizar la confidencialidad y evitar la corrupción o extracción de los datos.
  4. Ejecutar pruebas de seguridad en el proceso de desarrollo que sirvan para identificar problemas de seguridad en fases tempranas. Test como DAST son esenciales para gestionar el riesgo dinámico de ciberseguridad y poder priorizar las amenazas.
  5. Asegurarse de que los sistemas de IA son diseñados de forma transparente y su comportamiento puede ser auditado de forma continua para detectar comportamientos anómalos y corregirlos antes de que provoquen incidentes de seguridad.

En definitiva, los riesgos de seguridad de la IA deben acometerse con la máxima eficiencia y rigurosidad. Aplicando con criterio todo el caudal de conocimientos, buenas prácticas, pruebas y metodologías diseñados por los profesionales de la ciberseguridad en las últimas décadas.

Para ello, es fundamental introducir controles de seguridad desde la primera fase del ciclo de vida de un sistema de IA, disponer de equipos multidisciplinares y llevar a cabo un monitoreo exhaustivo de la cadena de suministro de IA.

La IA es esencial para optimizar los servicios de ciberseguridad. Y la ciberseguridad es el mejor escudo del que disponemos para proteger a esta tecnología frente a los actores hostiles.

lunes, 25 de marzo de 2024

Los riesgos de usar IA generativa en las empresas: Protege tus secretos

Las compañías que desarrollan sistemas de IA y las que contratan aplicaciones de terceros deben tener en cuenta los riesgos de usar IA generativa en las empresas
2023 fue el año en que la IA generativa se convirtió en mainstream. 

Miles de empresas y profesionales comenzaron a usar herramientas como ChatGPT, Bing AI, o Copy.ai para agilizar numerosas actividades diarias. La generalización del uso de esta tecnología clave de nuestro tiempo sacó a la luz los riesgos de usar IA generativa en las empresas, como puede ser la exfiltración de información de negocio o el robo de propiedad intelectual e industrial.

Si bien la Inteligencia Artificial abre un gran abanico de oportunidades a la hora de fortalecer la postura de ciberseguridad de las compañías, también trae consigo una serie de riesgos, como puede ser el uso de las IA generativas para perfeccionar campañas de ingeniería social o automatizar ataques de malware.

A todo ello debemos sumar los riesgos de usar IA generativa en las empresas de manera legítima, pero insegura. ¿Cómo? Por ejemplo, empleando una herramienta como ChatGPT para comprobar que el código fuente de una aplicación no presenta errores, como le sucedió a Samsung, una de las grandes compañías globales en el desarrollo de tecnología.

Como consecuencia de esta práctica insegura, el código pasó a formar parte de los datos de entrenamiento del sistema de IA y a almacenarse en los servidores de la compañía que lo ha desarrollado, OpenAI.

¿Qué sucedería si un actor malicioso lanzara un ataque exitoso contra ChatGPT o contra los servidores de OpenAI? Samsung limitó de manera inmediata el uso de estos sistemas para que la realidad no respondiera a esta pregunta en forma de incidente de seguridad.

A continuación, vamos a abordar algunos de los riesgos de usar IA generativa en las empresas, así como el papel que juega la ciberseguridad a la hora de permitir a las compañías sacarle partido a esta tecnología de manera segura.

Las consecuencias de los ataques contra los modelos de Inteligencia Artificial

Los ataques de cadena de suministro de software se han convertido en una de las tendencias más preocupantes en materia de ciberseguridad. Y lo mismo puede decirse de los riesgos de seguridad de la IA, que incluyen tanto las acciones maliciosas contra estos sistemas, como el uso de aplicaciones de IA para optimizar las técnicas, tácticas y procedimientos de los delincuentes.
Atacar a modelos de IA empleados por cientos de empresas hibrida ambas amenazas. De tal forma que los ataques contra los sistemas de Inteligencia Artificial no solo pueden afectar a las compañías que los desarrollan, sino también a aquellas que usan modelos de terceros.

Revelación de secretos y propiedad intelectual

¿Por qué es peligroso introducir secretos empresariales e información ligada a la propiedad intelectual e industrial de una empresa a través de un prompt en un sistema de IA?

Los actores maliciosos pueden poner en marcha ataques como:
  • Inferencia de pertenencia. Los delincuentes realizan un registro de datos y un acceso de caja negra al modelo atacado, con el objetivo de conocer si un registro concreto formaba parte del grupo de datos de entrenamiento del modelo o no. Mediante esta tipología de ataque se puede obtener información confidencial y especialmente sensible sobre las empresas y los ciudadanos.
  • Inversión del modelo o reconstrucción de los datos. Uno de los ataques más sofisticados contra modelos de IA consiste en la inversión de los propios modelos. ¿Cómo? A través de la interacción con el modelo, los actores maliciosos pueden estimar sus datos de entrenamiento y, así, vulnerar la confidencialidad y privacidad de la información.
El coste económico y la pérdida de ventaja competitiva asociados a la sustracción de propiedad intelectual son muy elevados y pueden dañar seriamente a la posición de una compañía en el mercado.

Exfiltración de datos empresariales e información sobre los clientes

Otro de los grandes riesgos de usar IA generativa en las empresas es la posibilidad de que los actores maliciosos obtengan datos confidenciales sobre las propias compañías o sobre sus clientes, trabajadores o socios.

Al igual que sucede con la propiedad intelectual e industrial, si se ejecutan prompts que contienen datos sobre clientes o sobre cuestiones estratégicas de las empresas en una aplicación de IA, los delincuentes pueden realizar ataques de inferencia de pertenencia o inversión del modelo para conseguir la información.

Asimismo, debemos tener en cuenta que, tanto en lo relativo al robo de propiedad intelectual, como en lo que respecta a la exfiltración de información confidencial, existe la posibilidad de atacar a los servidores en los que se almacenan los datos de los sistemas de IA.


Comisión de errores por el funcionamiento anómalo de los sistemas de IA

Desde que ChatGPT se convirtió en una herramienta popular en el seno de la opinión pública, no pocas personas han intentado probar los límites de las IA generativas, para encontrar, por ejemplo, fallos en su razonamiento lógico.

En algunos casos más extremos, los usuarios han detectado comportamientos anómalos de sistemas como Bing AI, hasta el punto de que la IA afirmaba haber espiado a los trabajadores de Microsoft a través de las webcams de sus portátiles.

A estas incidencias debemos sumar las consecuencias de ataques contra los modelos que buscan menoscabar su funcionamiento:
  • Envenenamiento de datos. Los atacantes sabotean un sistema de IA modificando los datos que emplea para entrenarse.
  • Manipulación de los inputs. Otra clase de ataque que se puede poner en marcha contra un modelo de IA consiste en la manipulación de los datos de entrada del sistema. ¿Cómo? A través de la inyección de prompts.
  • Ataque de cadena de suministro, corrompiendo un modelo base que es empleado por otros sistemas de IA para llevar a cabo un aprendizaje por transferencia.

Problemas legales relacionados con la protección de datos

Desde la aprobación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), en la Unión Europea existe una normativa garantista en lo que respecta a la protección de la privacidad de los datos de las personas.

Si una empresa revela información sobre sus clientes, trabajadores, proveedores o socios comerciales a una IA generativa propiedad de otra empresa puede estar vulnerando la normativa en vigor.

Además, si un modelo de IA es atacado con éxito, puede provocar la exfiltración de datos privados, lo que puede acarrear consecuencias legales, multas por infringir las normas europeas y dañar la credibilidad de la compañía cuyos profesionales facilitaron información privada a la IA atacada.

¿Qué están haciendo las compañías para mitigar los riesgos de usar IA generativas en las empresas?

Tras hacerse público que hasta tres trabajadores de Samsung habían revelado propiedad intelectual patentada a ChatGPT, así como datos empresariales confidenciales, numerosas compañías actuaron de manera inmediata para limitar o prohibir el uso de IA desarrolladas y gestionadas por terceros, a la vez que aceleraron el diseño de modelos propios.

Limitar o prohibir el uso de Inteligencias Artificiales

Grandes compañías tecnológicas como Apple o Amazon, entidades financieras globales como JPMorgan, Goldman Sachs o Deutsche Bank, empresas de telecomunicaciones como Verizon, y organizaciones del sector del retail como Walmart implementaron el año pasado protocolos para limitar el uso de IA generativas por parte de sus empleados.

El objetivo de estas políticas internas es mitigar los riesgos de usar IA generativas en las empresas por la vía rápida. Es decir, a través de la restricción y no mediante la formación y la concienciación sobre los riesgos de usar IA generativas en las empresas de manera inadecuada.

En este sentido, las grandes compañías mundiales siguen la senda trazada por muchas instituciones educativas de optar por prohibir el uso de aplicaciones basadas en modelos de lenguaje natural para evitar que los alumnos las empleasen, por ejemplo, para elaborar trabajos.


Desarrollar modelos de lenguaje propios

A su vez, las empresas de mayor tamaño y con un nivel de desarrollo tecnológico más elevado han apostado por diseñar sus propios sistemas de IA para uso interno.

En estos casos, ¿la información confidencial que se introduce en la aplicación de IA está 100% segura? Como resulta evidente, estos datos estarán protegidos en la misma manera en que lo esté el propio sistema de IA. De hecho, las empresas deben pasar a considerar la arquitectura de la IA como una nueva superficie de ataque y poner en marcha controles de seguridad específicos para proteger los datos de los modelos de lenguaje.

¿Cuáles son los aspectos esenciales que tienen que tener en cuenta las empresas que desarrollan sus propios sistemas de IA?

  • Resulta fundamental auditar el código de la IA para detectar errores o vulnerabilidades presentes en él y proceder a mitigarlos, así como implementar prácticas de desarrollo seguras.
  • Securizar la cadena de suministro de la IA:
    • Realizar un control exhaustivo de todas las cadenas de suministro de una IA (datos, modelos…).
    • Confeccionar y actualizar una lista de materiales de software (SBOM) en la que se incluyan los componentes, dependencias y datos de las aplicaciones de IA.
    • Auditar a los proveedores tecnológicos.

Servicios de ciberseguridad para minimizar los riesgos de usar IA generativa en las empresas

A la luz de los riesgos de usar IA generativa en las empresas que hemos ido desgranando, muchos directivos y profesionales se estarán preguntando: ¿Qué podemos hacer para protegernos frente a los ciberataques contra los modelos de IA y reducir los riesgos de usar IA generativa en las empresas?

Tanto las empresas que desarrollan IA como aquellas que usan sistemas diseñados por terceros deben adaptar sus estrategias de seguridad para incluir estas amenazas y disponer de servicios de ciberseguridad integrales que les permitan prevenir los riesgos, detectar las amenazas y responder ante los ataques.

Desde el desarrollo seguro hasta la respuesta a incidentes

  • Realizar un desarrollo seguro de los sistemas de IA desde el diseño y a lo largo de su ciclo de vida. ¿Cómo?
    • Efectuando modelados de amenazas.
    • Implementando prácticas de codificación seguras.
    • Realizando auditorías de código fuente.
    • Llevando a cabo de manera continua pruebas de seguridad como DAST, SCA o SCS.
  • Asegurarse de que las IA son capaces de detectar ataques y rechazar ejecuciones del prompt. Por ejemplo, mediante un ataque se ha podido demostrar que es posible inducir comportamientos no deseados en aplicaciones como ChatGPT o Gemini. ¿Cómo? Usando ASCII art para introducir en los modelos prompts que no se pueden interpretar solo semánticamente. ¿Cómo se puede evitar? Realizando fine-tuning y formando a agentes para que detecten este tipo de prácticas hostiles.
  • Gestionar las vulnerabilidades y detectar las vulnerabilidades emergentes para mitigar los riesgos antes de que se produzca un ataque, incluyendo las cadenas de suministro de las IA.
  • Diseñar y ejecutar escenarios de Red Team específicos sobre ataques contra sistemas de IA.
  • Disponer de un servicio de respuesta a incidentes proactivo que pueda actuar con la máxima celeridad para contener un ataque.
  • Implementar programas de formación y concienciación sobre el uso de la IA generativa con fines profesionales y empresariales para que los trabajadores puedan emplear esta tecnología sin exponer información crítica.

En definitiva, la Inteligencia Artificial ya es esencial en el día a día de numerosas compañías. Los riesgos de usar IA generativa en las empresas son evidentes, pero pueden afrontarse con éxito diseñando una estrategia de ciberseguridad integral que permita detectarlos y mitigarlos para que las compañías puedan beneficiarse de las ventajas de esta tecnología disruptiva de manera segura.

miércoles, 13 de marzo de 2024

Microsoft Copilot for Security estará disponible en todo el mundo el 1 de abril de 2024


Microsoft hoy
anunció la disponibilidad general de Copilot for Security. A partir del 1 de abril, Copilot for Security estará disponible en todo el mundo. En el lanzamiento, Copilot for Security puede procesar solicitudes y responder en ocho idiomas con una interfaz multilingüe para 25 idiomas diferentes.


Copilot for Security obtiene las siguientes capacidades nuevas como parte de la disponibilidad general:


  • Flujos de trabajo personalizables para sus necesidades: Diseñe sus propios conjuntos únicos de indicaciones en lenguaje natural con libros de indicaciones personalizados. Estas guías personalizadas optimizan a la perfección las tareas de seguridad más frecuentes de su equipo.
  • Desbloquee el poder de su base de conocimientos: (Función de vista previa) Integre Copilot for Security directamente con los procedimientos internos de su empresa. Copilot aprovechará este conocimiento para ejecutar acciones paso a paso adaptadas a su entorno de seguridad específico.
  • Derribe las barreras del idioma en seguridad: Con soporte en varios idiomas, Copilot comprende indicaciones y genera respuestas en ocho idiomas. Además, se puede acceder a su interfaz en un total de 25 idiomas, lo que garantiza una colaboración global.
  • Un ecosistema creciente de soluciones de seguridad: Amplíe las capacidades de Copilot con integraciones de terceros de nuestros socios globales. Están creando activamente herramientas y servicios diseñados para mejorar su postura de seguridad.
  • Comprenda sus riesgos externos: Conecte Copilot a Microsoft Defender External Attack Surface Management para obtener una vista continuamente actualizada de las vulnerabilidades externas de su organización, lo que permite la mitigación proactiva de riesgos.
  • Profundice más con una auditoría optimizada: Obtenga instantáneamente resúmenes en lenguaje natural de los registros de auditoría y de diagnóstico de Microsoft Entra. Identifique rápidamente detalles críticos para investigar incidentes de seguridad o problemas de TI.
  • Maximice el valor de Copilot: Realice un seguimiento de cómo sus equipos utilizan Copilot con paneles de informes de uso. Estos conocimientos le ayudan a identificar áreas para optimizar aún más sus procesos de seguridad y aumentar la eficiencia.

Microsoft también anunció un modelo de licencia de pago por uso para Copilot for Security para hacerlo accesible a una gama más amplia de organizaciones. A través de este modelo de precios basado en el consumo, las organizaciones comienzan sin invertir una gran cantidad.


Copilot for Security crea un centro centralizado para la vasta inteligencia recopilada por sus productos de seguridad de Microsoft y otras herramientas de seguridad compatibles. Ofrece este conocimiento en un formato fácilmente digerible, lo que permite a su equipo gestionar los flujos de trabajo diarios de forma mucho más eficiente. Copilot complementa, en lugar de reemplazar, sus soluciones existentes, optimizando el acceso a información valiosa y acelerando sus tiempos de respuesta.


“Microsoft Copilot for Security es un multiplicador de fuerza para todo el portafolio de Microsoft Security, que integra más de 50 categorías dentro de seis familias de productos para formar una solución de Microsoft Security de extremo a extremo. Al implementar Copilot for Security, puede proteger su entorno desde todos los ángulos, a través de seguridad, cumplimiento, identidad, administración de dispositivos y privacidad”, escribió Vasu Jakkal, vicepresidente corporativo de seguridad, cumplimiento, identidad y administración de Microsoft.




Disponibilidad global y amplio ecosistema  


Disponible en todo el mundo el 1 de abril, Copilot es multilingüe y puede procesar indicaciones y responder en ocho idiomas, con una interfaz multilingüe para 25 idiomas diferentes, lo que lo prepara para las principales geografías de América del Norte y del Sur, Europa y Asia.  

Copilot también ha desarrollado un amplio ecosistema global de más de 100 socios formado por proveedores de servicios de seguridad gestionados y proveedores de software independientes. Estamos muy agradecidos con nuestros socios, que continúan desempeñando un papel vital para permitir que todos adopten con confianza una IA segura y responsable. 




Los socios pueden obtener más información sobre la integración de Copilot aquí




martes, 12 de marzo de 2024

CVE-2023-49785: Vulnerabilidad en NextChat

 
CVE-2023-49785 es una vulnerabilidad crítica que afecta a NextChat, una aplicación que ofrece a los usuarios una interfaz web basada en ChatGPT

Se ha revelado información acerca de una nueva vulnerabilidad crítica que afecta a NextChat, una interfaz de chat utilizada con ChatGPT. La vulnerabilidad CVE-2023-49785 permitiría a un atacante remoto tener acceso interno a diferentes servidores mediante HTTP. También permitiría que un atacante oculte su dirección IP, ya que permite utilizar NextChat como OpenProxy.
 
NextChat es una aplicación que permite obtener de manera sencilla una interfaz web basada en ChatGPT que integra GPT3, GPT4 y Gemini PRO.
 

Características principales CVE-2023-49785


A continuación, se detallan las características principales de esta vulnerabilidad.
 
  • Identificador CVE: CVE-2023-49785
  • Fecha de publicación: 11/03/2023
  • Software Afectado: NextChat / ChatGPT-Next-Web
  • CVSS Score: CVSS:3.1/AV:N/AC:L/PR:N/UI:N/S:U/C:H/I:H/A:N (9.1 Critical)
  • Versiones afectadas:
    • Todas las versiones anteriores a la 2.11.2.
  • Requisitos de explotación:
    • Exposición a Internet de la aplicación.


Mitigación

Actualmente no existe un parche para la vulnerabilidad CVE-2023-49785. Una recomendación para su mitigación es no exponer la instancia públicamente a Internet.
 
En el caso de ser expuesta, se debe asegurar que está aislada y sin accesos a otros recursos internos.
 
En todo caso, un atacante puede seguir explotando esta vulnerabilidad para enmascarar su dirección IP, utilizando la instancia afectada como OpenProxy.
 

Detección de la vulnerabilidad CVE-2023-49785

Para detectar la vulnerabilidad se puede utilizar esta plantilla de Nuclei y también se puede obtener la plantilla del blog de horizon3.

jueves, 22 de febrero de 2024

¿LA IA es capaz de realizar ciberataques de forma autónoma?

En un mundo cada vez más digitalizado, la frontera entre la innovación tecnológica y la responsabilidad ética se convierte en un terreno complejo y lleno de profundas implicaciones. Una investigación reciente publicada en el artículo " Los agentes LLM pueden piratear sitios web de forma autónoma " ofrece una visión extraordinaria de este territorio en gran parte inexplorado al revelar las capacidades de los modelos de lenguaje a gran escala (LLM), en particular GPT-4, para ejecutar de forma autónoma ciberataques sofisticados , como Inyecciones SQL y explotación de vulnerabilidades sin conocimiento previo de las mismas.


Esta capacidad de acción autónoma de la IA, aunque impresionante, trae consigo una serie de cuestiones éticas y de seguridad que no se pueden ignorar. El estudio no sólo demuestra el potencial de la inteligencia artificial para transformar radicalmente el campo de la ciberseguridad, sino que también destaca la urgente necesidad de un diálogo abierto y responsable sobre las pautas éticas que deben regir el desarrollo y uso de estas tecnologías.


La posibilidad de que los LLM, como GPT-4, identifiquen y exploten de forma independiente vulnerabilidades en sitios web trae a la mente comparaciones inevitables con escenarios distópicos de ciencia ficción, donde una IA avanzada como Skynet de “The Terminator” percibe a la humanidad como una amenaza y decide erradicarla. Si bien estos escenarios permanecen firmemente en el ámbito de la ficción, la realidad que enfrentamos hoy es la de una tecnología poderosa que, si se equivoca, puede tener consecuencias no deseadas y potencialmente peligrosas.


Este panorama nos obliga a considerar no sólo las vastas oportunidades que ofrece la IA, sino también los riesgos inherentes a su capacidad para actuar de forma autónoma. La pregunta que surge es ¿cómo podemos garantizar que el desarrollo de la IA se guíe por principios éticos sólidos y qué tipo de regulaciones se pueden implementar para proteger contra el abuso, garantizando que el avance tecnológico beneficie a la sociedad en su conjunto sin comprometer la seguridad o la privacidad?


En este escenario, la reciente aprobación de la AI Act por parte de la Unión Europea (UE) surge como un paso significativo hacia una gobernanza global efectiva de la inteligencia artificial. Este marco regulatorio representa la búsqueda de un equilibrio entre fomentar la innovación tecnológica y mitigar sus riesgos inherentes. Al establecer un conjunto integral de estándares y directrices para el desarrollo y uso de la IA dentro de los estados miembros, la Ley de IA de la UE allana el camino para la adopción de prácticas de IA éticas y seguras a escala global.


Esta legislación, al incluir mecanismos de aplicación rigurosos, no solo garantiza el cumplimiento de estos estándares dentro de la UE, sino que también sirve como modelo potencial para la coordinación internacional, alentando a otras naciones y bloques económicos a considerar enfoques similares para regular la IA. Así, la iniciativa de la UE puede actuar como catalizador para la creación de un marco regulatorio global unificado que aproveche el progreso tecnológico y al mismo tiempo proteja a la sociedad contra posibles adversidades.


Avanzar hacia la gobernanza global de la IA requiere un enfoque colaborativo y de múltiples partes interesadas, que involucre no solo a los desarrolladores e investigadores de la IA, sino también a los formuladores de políticas, líderes empresariales, académicos y la sociedad civil. Juntas, estas partes interesadas pueden trabajar para establecer un conjunto de principios y regulaciones éticos que guíen el desarrollo de la IA de manera responsable y transparente.


A medida que exploramos el potencial sin precedentes de la inteligencia artificial, debemos hacerlo con una profunda conciencia de sus desafíos éticos y un compromiso inquebrantable con la responsabilidad social. La investigación sobre las capacidades ofensivas autónomas de LLM como el GPT-4 sirve como recordatorio de la importancia de la precaución y la consideración ética a medida que avanzamos hacia territorios tecnológicos inexplorados.


Entonces, mientras somos pioneros en el futuro de la IA, nuestro objetivo debe ser garantizar que este viaje esté guiado por un compromiso con los principios éticos, la seguridad y el bienestar colectivo. En este esfuerzo, la investigación disponible citada es un recurso valioso que ofrece conocimientos críticos que pueden ayudar a dar forma a los debates sobre el futuro de la IA y su intersección con la ciberseguridad de manera constructiva y ética.


domingo, 7 de enero de 2024

La IA y la ciberseguridad hoy

La relación entre la IA y la ciberseguridad será esencial para proteger a las compañías y las instituciones frente a ciberataques cada vez más sofisticados y peligrosos

El 11 de mayo de 1997, la supercomputadora Deep Blue II venció a Garri Kaspárov, el campeón del mundo de ajedrez, en la sexta y última partida de un duelo que marcó un antes y un después en la relación entre los seres humanos y la tecnología. Los ingenieros de IBM que desarrollaron Deep Blue II demostraron, por primera vez en la historia, que las máquinas podían ser más inteligentes que una de las mentes humanas más prodigiosas de la historia.


Más de 26 años después, la Inteligencia Artificial y la robotización son piezas clave en numerosos sectores productivos (desde la automoción hasta el sector financiero) y la relación entre la IA y la ciberseguridad está llamada a marcar el futuro inmediato de nuestras sociedades. ¿Por qué?


Por un lado, la digitalización de las empresas y los hogares ha traído consigo que la superficie de ataque al alcance de los ciberdelincuentes es prácticamente infinita. Como consecuencia de ello, los ciberataques no solo crecen en número, sino también en nivel de complejidad e impacto.


Por otro, los sistemas de IA están proliferando y perfeccionándose a marchas forzadas. Su potencial para transformar nuestra forma de vivir, trabajar, hacer negocios o comunicarnos es mayúsculo y está fuera, ya, de toda duda. Cuanto mayor sea su relevancia e implementación en todos los ámbitos de la economía y la sociedad, más plausible será que los delincuentes:


  • Emplean IA para realizar ataques.
  • Pongan en marcha ataques contra los propios sistemas de IA.

A continuación, vamos a repasar el impacto de la Inteligencia Artificial en el terreno de la ciberseguridad y, a partir de ahí, realizar un ejercicio prospectivo y explorar hacia dónde puede evolucionar el futuro de la IA y la ciberseguridad y cuál será su relevancia para las empresas, las administraciones y la sociedad.


El auge de los sistemas UEBA

A la hora de abordar la relación entre la IA y la ciberseguridad debemos poner el foco en una solución que combina los dos ámbitos y que ha experimentado un boom en el último lustro. Estamos hablando de los sistemas User and Entity Behavior Analytics (UEBA) que, como su nombre indica, analizan el comportamiento de usuarios y entidades. ¿Con qué fin? Proteger a los sistemas de compañías o instituciones.


¿Cómo funcionan los sistemas UEBA? Usan Machine Learning para analizar grandes volúmenes de datos para analizar el comportamiento de los usuarios, pero también de entidades (como servidores o enrutadores), de cara a establecer cuál es su comportamiento habitual u ordinario a través del modelado.


Una vez que se modelan los comportamientos «normales» y se fijan como los comportamientos de referencia, se emplean las mismas herramientas de Machine Learning y análisis de datos para identificar comportamientos que se desvíen de los habituales y que podrían resultar sospechosos. De tal manera que se puedan optimizar al máximo los mecanismos de detección de eventos que afecten a la ciberseguridad de los activos de una empresa o una institución.


Además, gracias a los sistemas UEBA no solo se pueden detectar amenazas tanto internas como externas, sino que son útiles a la hora de hacer un seguimiento de cualquier evento potencialmente peligroso y facilitan las labores de respuesta ante incidentes de seguridad.


Por todo ello, se han convertido en una herramienta útil para los profesionales que gestionan las capacidades defensivas de las compañías y las instituciones.


La IA y la ciberseguridad hoy

Los sistemas UEBA evidencian de una manera gráfica que la ciberseguridad es uno de los ámbitos pioneros en el uso de la Inteligencia Artificial. De hecho, los modelos de IA ya se emplean para optimizar servicios de ciberseguridad fundamentales a la hora de proteger los activos de las empresas:

  • Realización de test de intrusión avanzados
  • Servicios de Red Team
  • Test de ingeniería social
  • Pruebas de seguridad: DAST, SAST, SCA…
  • Gestión de vulnerabilidades
  • Detección de vulnerabilidades emergentes
  • Gestión del riesgo dinámico y priorización de amenazas
  • Servicios de Threat Hunting
  • Respuesta a incidentes


Al igual que resulta innegable que la IA plantea una serie de desafíos a los expertos en ciberseguridad, también resulta evidente que esta tecnología disruptiva puede ser fundamental para el sector.


¿Qué podemos esperar del futuro? Que se desarrollen nuevos sistemas de Inteligencia Artificial más potentes y que permitan a los profesionales de la ciberseguridad optimizar la prevención, mitigación, detección, respuesta y recuperación frente a los incidentes de seguridad. ¿Cómo? Utilizando el conocimiento generado por las IA para diseñar tácticas, técnicas y procedimientos nuevos que permitan a los equipos de seguridad anticiparse a los delincuentes y mejorar la resiliencia de los sistemas de las empresas y las administraciones.


Aprender nuevas estrategias para ganarle la partida a los malos

¿Cómo fue capaz Deep Blue II de vencer a Kaspárov? Porque los ingenieros de IBM le habían enseñada 700.000 partidas de ajedrez disputadas a lo largo de la historia.


Sin embargo, las Inteligencias Artificiales hoy en día son capaces de ir más allá. No solo se limitan a aprender a partir del conocimiento generado por la humanidad, sino que pueden auto-aprender.


Por ejemplo, Inteligencias Artificiales como Alpha Zero son capaces de aprender estrategias para jugar al ajedrez, pero también a otros juegos similares como el Go, sin necesidad de procesar partidas anteriores. ¿Cómo? Compitiendo contra sí mismas. De tal forma que pueden desarrollar estrategias de juego que:


  • Son capaces de batir las mejores estrategias concebidas por las personas a lo largo de los siglos.
  • Ponen en evidencia las limitaciones creativas de las personas y cuestionan algunos postulados clásicos. Por ejemplo, en el ajedrez o en el Go hay determinadas salidas o jugadas que los expertos han considerado que son erróneas o dan pobres resultados. Y, sin embargo, las IA las han usado con éxito.

Ser más imaginativos que los delincuentes

¿Cómo se traslada esto a la relación entre la IA y la ciberseguridad? En el futuro próximo, las Inteligencias Artificiales no solo servirán para optimizar las capacidades defensivas de las organizaciones, diseñar y ejecutar servicios de pentesting o poner en marcha escenarios de Red Team, sino que ayudarán a los profesionales de ciberseguridad a pensar estrategias, tácticas, técnicas y procedimientos nuevos, empujando los límites de la imaginación humana.


La relación entre los expertos que protegen a compañías, instituciones y ciudadanía y los ciberdelincuentes que las atacan es un perpetuo juego del gato y el ratón. Cada vez que los profesionales diseñan mecanismos para entorpecer las TTP que emplean los actores maliciosos, estos se ven obligados a modificar sus estrategias.


En este sentido, la relación entre la IA y la ciberseguridad puede ayudar a los equipos defensivos a desarrollar soluciones innovadoras para combatir los ciberataques, forzando a los actores maliciosos a diseñar nuevas metodologías de manera constante, con el coste que ello conlleva.


Al fin y al cabo, hoy en día, los grandes maestros del ajedrez ya no están obsesionados en vencer a las IA, sino en emplearlas para enriquecer su forma de jugar.


¿Y si Kaspárov también fuese una máquina? IA vs. IA

Hasta ahora hemos profundizado en la relación entre la IA y la ciberseguridad centrándonos en el desarrollo de modelos que se puedan emplear para prestar los mejores servicios de ciberseguridad y ciberinteligencia, pero debemos abordar otra tendencia que será clave en el futuro de la IA y la ciberseguridad: crear entornos en los que se puedan enfrentar dos sistemas de Inteligencia Artificial entre sí:

  • Una IA defensiva capaz de detectar intrusiones, comportamientos anormales o brechas de seguridad que algún actor hostil pudiera emplear para acceder a información que debería estar fuera de su alcance. Es decir, una IA defensiva, al servicio de los equipos defensivos de las compañías, y que funcionase como un elemento más de la estrategia de seguridad de las organizaciones.
  • Una IA atacante. O lo que es lo mismo, un sistema diseñado para atacar a una compañía, explotar vulnerabilidades, infiltrarse en una organización y pasar desapercibida para la IA defensora. La competencia entre ambas las ayudaría a mejorar su forma de detectar actuaciones maliciosas, en el caso de la defensiva, y a aprender a ser sigilosa y encontrar nuevas técnicas para pasar desapercibida y extenderse por todos los sistemas, en lo relativo a la IA atacante.

Este salto en la relación entre la IA y la ciberseguridad puede ser clave en el futuro próximo y contribuir a que los profesionales y los expertos puedan acometer con éxito los desafíos en materia de seguridad que traen consigo los ciberataques en general, y aquellos que emplean la Inteligencia Artificial para cometer fraudes y alterar el funcionamiento de las empresas y las instituciones, en particular.


La IA y la ciberseguridad mañana

Tanto la vertiginosa evolución de las Inteligencias Artificiales como la creciente complejidad de un panorama de ciberamenazas en constante expansión hacen que sea difícil pronosticar cómo evolucionarán ambas disciplinas en los próximos años.

Sin embargo, la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) ha elaborado un informe en el que se abordan los principales riesgos en materia de ciberseguridad en lo que resta de década.

La mayoría de amenazas a las que se enfrentarán las empresas y administraciones públicas guardan algún tipo de relación con la Inteligencia Artificial: campañas avanzadas de desinformación con deepfakes, vigilancia digital y auge del autoritarismo gracias al reconocimiento facial, ataques selectivos en los que se emplean datos de los dispositivos inteligentes para crear modelos de comportamiento de las víctimas, ataques híbridos usando algoritmos de Machine Learning…

Pero, además, los ataques contra las IA son, también, una de las amenazas más preocupantes del presente y, sobre todo, del futuro inmediato. Sobre todo, si tenemos en cuenta la relevancia creciente de estos sistemas en el funcionamiento de las empresas y en la vida diaria de las personas.


 Vasos comunicantes que se retroalimentan

¿Qué evidencian estas amenazas? Que la relación de la IA y la ciberseguridad es bidireccional y compleja. La Inteligencia Artificial puede servir para que los ciberdelincuentes consigan cumplir sus objetivos criminales y atacar con éxito a compañías, administraciones públicas y ciudadanos. Pero, a su vez, la IA ya está presente en el día a día de los profesionales de ciberseguridad y tiene el potencial para transformar su forma de trabajar para ayudarlos a proteger a las empresas, instituciones y personas.

Asimismo, la relevancia de los sistemas de Inteligencia Artificial los convierte en targets prioritarios para los actores maliciosos. Por lo que los expertos en ciberseguridad están llamados a jugar un papel esencial en la optimización de las defensas de estos sistemas.


En definitiva, los próximos años se producirán cambios de enorme envergadura que transformarán, una vez más, el tejido productivo y los hábitos de vida de las personas. Ante un panorama lleno de incertidumbres, la única certeza que tenemos es que la relación entre la IA y la ciberseguridad va a marcar el devenir del mundo.